Nuestra historia

ODELA nació en 2020 en Ladner, British Columbia, Canadá, bajo el nombre Sweet Pavlovas, y más tarde continuó creciendo en Burlington, Ontario, Canadá. Al llegar a Mérida, Yucatán, México, la marca evolucionó para convertirse en ODELA, iniciando una nueva etapa con la misma esencia y pasión.

Todo comenzó con una pavlova preparada para una cena navideña. Al terminar de decorarla y llevarla a la mesa, descubrí la emoción que podía provocar. En ese momento entendí que no estaba creando simplemente un postre, sino una experiencia capaz de hacer aún más especial una celebración.

Desde entonces decidí dedicarme exclusivamente a perfeccionar la pavlova. Durante más de seis años he aprendido a través de la práctica, probando, ajustando y refinando cada detalle, siempre con la convicción de que aún hay algo nuevo por aprender.

En ODELA, la calidad no es una casualidad; es una forma de trabajar. Me obsesiona cuidar cada detalle, desde la selección de los ingredientes hasta la preparación, la decoración y la presentación final. Creo firmemente que cuando cada paso del proceso recibe la misma atención y dedicación, el resultado se refleja en cada bocado.

Hoy compartimos esa misma pasión desde Mérida, creando pavlovas pensadas para sorprender, emocionar y convertirse en parte de los momentos más especiales de quienes las disfrutan.

Nuestra crema

Nuestra crema se elabora a partir de una base de crema premium, mantequilla europea y leche pasteurizada cuidadosamente seleccionadas para lograr una textura suave, un sabor equilibrado y una excelente estabilidad.

Cada ingrediente se elige por la calidad que aporta al resultado final, porque creemos que una gran pavlova se construye cuidando cada detalle.

Huevos cuidadosamente seleccionados

El merengue es el corazón de una pavlova, por eso elegimos huevos provenientes de una crianza cuidadosa de las gallinas, libres de antibióticos, medicamentos y hormonas de crecimiento. Es una decisión que refleja nuestro compromiso con la calidad desde el primer ingrediente.

La calidad no se improvisa. Se construye, detalle a detalle.